Catalina Betancur

La empresaria que se destaca en el mundo del vino y los licores

Esta mujer paisa le apostó a Santander creando su empresa CABAL. Hoy como gerente regional de DLK Importaciones, lidera una de las compañías más exitosas del país en el sector de vinos y licores.

Es profesional en mercadeo con Especialización en Mercadeo Gerencial, Especialización en Finanzas Corporativas y Master en Administración y Dirección de Empresas. Su preparación incluye formación como Sommelier de la Escuela Argentina de Sommeliers y Escola de Restauració i Hostalatge de Barcelona (España). Pero su verdadera vocación está en ponerle el alma a cada uno de los retos que asume.
Desde hace 15 años ha gerenciado empresas de vinos y licores, entre ellas DLK Importaciones, a donde regresa. También ha viajado por Norteamérica, Suramérica y Europa participando en ferias y exposiciones que le dieron el olfato para traer a Colombia marcas que tuvieron aceptación inmediata como Fever Tree, Citadelle Gin, Bulldog Gin, Gvine, Aperol, Raventos i Blanc, Allende, entre otras, consolidando su trabajo y su prestigio como autoridad en el sector.

Hoy desde DLK Importaciones, se enfoca en masificar el consumo de bebidas de tendencia en Santander. Sabe que no es una tarea fácil pero gracias al auge que viene teniendo la industria gastronómica, cada día son más las personas que empiezan a interesarse; incluso el consumo de vino, espirituosos y coctelería premium genera una preferencia importante en los jóvenes.

¿A qué se dedica DLK importaciones?
Desde 2010 importamos y comercializamos productos alimenticios, vinos y licores. Somos una empresa reconocida por la selección de nuestro portafolio y el excelente servicio al cliente. Hacemos parte de DLK SAS, un grupo empresarial dedicado a la creación y administración de restaurantes multi-concepto como Dilucca, La Brasserie, Gamberro, Primi, Agadon, Casa, Cosette, Semolina, Niko Café y Patria.

¿Cuál es la tendencia de consumo en vinos?
La tendencia es hacia el consumo de vinos frescos con menos graduación alcohólica, por ejemplo, vinos rosados ligeros, frescos y frutales al estilo Provence. También los vinos ecológicos, naturales y hasta veganos están siendo consumidos con frecuencia, debido a la creciente demanda de clientes preocupados por el medio ambiente o por tener un estilo de vida muy definido.
Por otro lado, aunque las variedades como Cabernet Sauvignon, Merlot, Chardonnay siguen teniendo excelentes exponentes, las variedades autóctonas comienzan a tener gran relevancia y ser muy apetecidas por millenials.

Y en licores…
Pienso que se deben rescatar los sabores locales con menos grados de alcohol utilizando licores premium.
Los consumidores están muy pendientes de la elaboración de lo que consumen y los productos artesanales, por ejemplo, destilaciones en pequeños alambiques de cobre.
En este orden de ideas las producciones “hecho a mano” son cada vez más buscadas.

¿En términos de cifras, cómo se comporta el consumo de vino en Colombia?
Es un mercado en crecimiento a pesar de los absurdos impuestos que tienen las bebidas alcohólicas en nuestro país. El vino después de la cerveza, es la segunda categoría en preferencia, siendo las grandes superficies los centros de mayor venta en el país. Aunque hay cifras alentadoras de crecimiento aún no llegamos al litro anual per cápita; cuando en Portugal la media son 62 litros y Francia con 50 litros.

¿Cuál es la situación del consumo en Bucaramanga?
Bucaramanga está teniendo un creciente desarrollo de conceptos. Cada vez son más los restauradores que se preocupan por ofrecer una selección de buenas bodegas y tener una puesta en escena.
Por otro lado, gracias a los festivales y catas privadas, cada día son más los que están dispuestos a pagar por un servicio correcto. Sin embargo aunque la oferta y la demanda están dadas, dichos consumos aún son de nicho.

La invitación es a destapar más botellas y que los restaurantes nivelen los precios para que los clientes puedan consumir más vinos y de mejor calidad sin que la factura sea un factor de resistencia. Es importante tener personal capacitado y motivar a los clientes a consumir mediante degustaciones, ferias gastronómicas y actividades de maridaje.

Tres vinos infaltables en casa…
No me falta un buen Malbec. Busco Malbec frescos, de altura, con leve paso por barrica. Me encantan las burbujas y un buen cava o un Champagne son mis preferidos y por último un rosado elegante.

Particularmente prefiere tinto o blanco…
Depende. Para mí, el término maridar no cobra tanta relevancia como el vino que se toma en una buena compañía, con amigos o con el que brindo para celebrar algo importante en mi vida. Veo al vino como un socializador, enamorador y la mejor compañía.

¿Qué hace cuando no está trabajando?
Disfruto mucho a mi familia. Salimos con cierta frecuencia a comer pues mi esposo comparte mi gusto por la comida y los buenos vinos.

¿Qué le atrae de un restaurante?
Que sea integral. Me molesta mucho ver grandes obras, con una puesta en escena fabulosa pero que a la hora de mostrar su actor principal que es la comida, se quedan cortos o peor aún, tienen un servicio que deja mucho que desear.
Me gustan los restaurantes honestos, que tienen un concepto claro y definido y que son fieles a sus propuestas.

¿Por qué se hizo Sommelier?
Inicié mi mundo laboral en el sector financiero, pero cuando cambié de sector quise tener un conocimiento técnico, por eso decidí realizar un diplomado de Sommelier en la Universidad Externado de Colombia. La pasión que me generó fue tanta que decidí estudiar la carrera y siento que ha sido uno de mis mayores aciertos. Amo lo que hago.

Textos: José Fernando Yepes
Fotos: Javier Valdivieso
Locación: Restaurante Battuto Bucaramanga

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